¿Eres la protagonista de tu historia? 

 

Seguro conoces “el viaje del héroe”, como designó Joseph Campbell al camino del crecimiento individual descrito en casi todas las mitologías del mundo en el que el hombre recorre un camino hacia una meta final y clara, salvar al mundo o matar a un dragón, en este tipo de esquema, la mujer a menudo es la meta a alcanzar, la princesa a salvar.

Con el paso del tiempo y la llegada del feminismo, filósofas abrieron el cuestionamiento de cómo aplica en la mujer este viaje y así nace “el viaje de la heroína” gracias a el trabajo de varias mujeres se describe este proceso de transformación en el que la mujer decide ser protagonista y dejar de vivir a merced de las circunstancias, deja de quejarse para comenzar este viaje, que describe más que una aventura, un viaje interior que forma su identidad individual y social.

Todas lo hemos vivido o lo viviremos en varios momentos de nuestra vida!

La heroína avanza hacia algo que ya ha sido, y todavía es en esencia, pero que ha olvidado o ha tenido que esconder. ¿por qué?

Conocemos las historias mayoritariamente protagonizadas por los caballeros, príncipes y super héroes ya que través de los siglos eran los hombres quienes escribían los libros y manejaban el negocio de la imprenta y todas las áreas eran masculinas excepto el hogar, entonces es en el hogar que el conocimiento de las mujeres se realiza alrededor de una hoguera, compartido *verbalmente* ya que era el único espacio propio en el que las mujeres compartían sus pensamientos, vivencias, necesidades, la conexión con la naturaleza y magia diaria.

El papel de la mujer se popularizó como la princesa dulce y sumisa en los cuentos y historias, en protección a esto nace otra versión en el que la mujer se vuelva en una especie de caballero con armadura y se aisle de su aspecto femenino para ser tomada en serio ya que la productividad y efectividad es muy valorada en el mundo actual, lo cual lleva para las mujeres a sacrificar aspectos de su propia esencia por encajar en este sistema.

¿Realmente se necesita la armadura? es un camino arduo, pero no necesita armadura, se necesita conectar con la esencia femenina y es así finalmente que la heroína comprende que ha llegado el momento de *ser* en lugar de hacer.

Este camino comienza por una iniciación donde la mujer vive en una ilusión de ser una especie de cenicienta, en que asume que alguien más la protegerá, o que el mundo no se puede cambiar, es así, quizás, no se ve afectada directamente.

También está el arquetipo de la guerrera, aquella mujer que se cree capaz, inteligente, hábil y en igualdad de condiciones que los hombres a su alrededor, esta armadura de guerrera le da un lugar donde quiere pero al mismo tiempo sacrifica su lado femenino por encajar.

 

Otro arquetipo desde el que se puede iniciar es la mujer sumisa y pasiva que sirve a otros por encima de su propio bienestar y sueños, dadora sin límites que la lleva a la pérdida de sus propios sueños.

 

Hasta que hay en su vida una traición o duelo que se vuelve un llamado a despertar de esa ilusión, a quitarse la máscara de perfección y iniciar su propio camino del corazón, a un encuentro con ella misma.

La heroína también tiene un dragón que enfrentar, quizás sea un dragón social que le dice lo que se supone debe hacer, quizás sean sus propios miedos y barreras que romper, lo importante de este punto es que es un reto en el que ella debe confiar y salvarse a sí misma, porque puede ser muy fácil entregarle la espada a alguien más le de la solución o vaya al rescate de ella.

Este periodo puede durar días, meses, años. Se puede vivir con incomodidad, y resistencia, generalmente al principio porque trae cambios importantes y definitivos a dejar ir lo que ya no es beneficioso, pero así mismo es importante respetar el tiempo, no tratar de acelerarlos ya que es necesario para el nacimiento de esa nueva versión que se está gestando.

Este viaje es una invitación a respetar y fluir con el ciclo natural de la vida, de cerrar ciclos y de algún modo morir en función del renacimiento.

Una característica de este viaje es que es eminentemente vincular. La mujer deja de ver a las demás como competencia, de identificarse con la separación y comienza a crear relaciones, comunidades y círculos en busca de retornar al mundo lo aprendido.

¿Te sientes identificada en alguna etapa?

¿Cómo vives tu viaje de heroína?

 

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Acerca de mí

Acerca de mí

Mi nombre es Vanessa Pérez, soy mamá, doula de parto y posparto, consejera de lactancia, consultora en salud femenina, y acompaño a otras mujeres a vivir la maternidad como un portal de creación para vivir en placer y la consciencia.

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